ⓘ Este usuario solo trabaja llora y duerme…
Ya para qué seguir siendo árbol
Si el verano de dos años
Me arrancó las hojas y las flores
Ya para qué seguir siendo árbol
Si el viento no canta en mi follaje
Si mis pájaros migraron a otros lugares
Ya para qué seguir siendo árbol
Sin habitantes
A no ser esos ahorcados que penden
De mis ramas
Como frutas podridas en otoño.
Quiero hablar de lo que pasó sin mencionar cuánto me dolió. Tiene que haber una manera. Cuidar las heridas sin reabrirlas. Para nombrar el dolor sin invitarlo de vuelta a mí.
¿Cómo olvidarme de ti?
¿Tú sabes cómo?
¿Cómo no voy a extrañarte a pesar de todo?
¿Se puede?
Ya quisiera.
Sé que sabes que te extraño y eso es lo que me duele, porque no sabes donde fui a parar después de ver partir a quien me amó sin condición alguna, a quien lo dio todo y apostó todo por mí.
Hoy no queda luz en esta mirada triste, mi sonrisa es una mueca, se ha trizado esta burbuja y dentro sigo yo, roto, perdido, apagado. Sabes que nadie me conoció como tú, que todo lo desahogaba contigo, pero me quedé tragándome miedos, lágrimas, la pena me traga a mí, me absorbe la ausencia, y sigo aquí, sin querer ni estar, pero sigo aquí, y en este naufragio recordar me mantiene a flote pero a la vez me lleva a lo más profundo.
No puedo negar la falta que me has hecho, ni seguir tapando el sol con un dedo, porque de tanto hacerlo se me desconfiguró el corazón.
“Cuando uno odia a alguien, uno piensa en el otro continuamente, y en ese sentido, uno se convierte en su esclavo. Lo mismo ocurre cuando nos enamoramos.”— Jorge Luis Borges, «El aprendizaje del escritor»
PĂdemelo.
Pide que me quede, pĂdeme por favor que no me vaya jamás de tu lado y asĂ será, pĂdeme que vaya hacia ti y recorrerĂ© cada ciudad buscándote hasta encontrarte. PĂdeme que te bese y nunca despegarĂ© mis labios de los tuyos. PĂdeme que te busque y usarĂ© cada una de las vidas que me queden en encontrarte. Te pido con todo mi corazĂłn que me pidas a mĂ.
Una sola palabra tuya hará que me quede para siempre.
Autora: Lola Correa.
















